¿Por qué son tan aburridas algunas clases online?

¿Cómo puedo remediarlo?

Hace un año, a los pocos meses de iniciar el confinamiento, ya me sentía agobiado por el encierro. Acostumbrado a trabajar en 4 sitios distintos, viajando para dar conferencias o en clases presenciales me parecía imposible sentirme sumamente exhausto trabajando desde casa, sin moverme de la silla (aunque lo hubiese soñado mucho).

Pensé que se debía a la sensación de incertidumbre, a la necesidad de improvisar un plan de adaptación de la empresa en cuestión de días, a una nueva dinámica y a la cantidad de medidas que tomamos para evitar el contagio.

Dándole vueltas al tema, y como no paré de dar clases en todo el 2020, fui descubriendo cuáles eran las causas de este mal que por lo visto nos duraría mucho tiempo.

Llegué a varias conclusiones reveladoras, lo primero que entendí es que las conversaciones requieren una mayor concentración, desde el punto de vista del canal visual y auditivo. En lo que respecta a la imagen, podemos destacar varios aspectos:

  • Se reduce mucho la posibilidad de moverte, por lo que tienes que estar pendiente siempre del encuadre y moverte muy poco. Si la reunión es larga, aumenta la tensión en tu cuerpo y en tu mente.
  • Ver nuestra propia imagen durante largo rato nos genera estrés, porque además de atender el tema y las reacciones de los demás, también estamos pendientes de nuestra imagen y cómo nos vemos.
  • La más grave: para crear un efecto de contacto visual y resultar más cálidos, tenemos que mirar a cámara y no a la pantalla, lo que nos obliga a mantenernos atentos alternativamente al lente de la cámara y a las imágenes. (Esto es muy estresante).
  • Cuando compartimos pantalla, además de atender a los asistentes, necesitamos leer o ver el contenido que mostramos.
  • Si la reunión es con sólo una persona, la distancia entre su rostro y el nuestro es muy inferior al que sería en un encuentro físico. Es decir, aunque sea virtualmente, penetra nuestra distancia íntima lo que resulta incómodo con una persona del ámbito profesional a la que no permitiríamos acercarse tanto.
  • La falta de contexto en la imagen es otro factor inquietante. No compartimos con los demás ni el mismo espacio, ni la temperatura, ni el olor, ni el “ambiente” que se respira allí. Nos falta información, lo que puede tener dos consecuencias: en positivo, menos distracciones; en negativo, falta de información y, quizás, menos confianza.
  • Las reuniones en un espacio físico nos dan la posibilidad de descansar el cuerpo y la mente. Podemos movernos, incluso levantarnos, gesticular más libremente, compartir documentos, objetos o hasta bebidas. Nuestra vista actúa de manera natural cambiando constantemente el foco de atención: ponente, pizarra, pantalla, otros asistentes, ventana, notas que tomamos. Tenemos la posibilidad de entrar en puntos de fuga: hay muchos espacios para relajar la vista como paredes, la vista exterior o una silla vacía (eso sin contar con distractores propios del hogar).

Factores que aumentan la fatiga en la atención acústica

• La pobre calidad de la conexión de internet, que se corta constantemente y nos obliga a prestar mucha más atención y causa ansiedad por si nos perdemos algo importante.
• La dificultad para conversar de manera fluida, cambiando de manera natural los turnos de palabra.
• No reconocer automáticamente quien habla porque no podemos distinguir de dónde viene la voz. En las reuniones presenciales – de manera intuitiva- dirigimos la atención al punto de origen del sonido y localizamos automáticamente al hablante.
• La falta de agilidad para abrir y cerrar micrófonos en los turnos de palabra. (Uno de los grandes puntos de inflexión en este particular)

Estas sensaciones experimentadas por casi todos los que debimos asumir la virtualidad como una manera de trabajar se pueden reducir tomando una serie de medidas.
• Limita el tiempo de exposición diaria.
• Deja espacio de descanso entre reunión y reunión.
• Entrena a los profesionales para que puedan moderar con agilidad las reuniones. Se gana eficiencia y salud.
• Haz descansos de 5-10 minutos cada hora en las reuniones largas.
• Reduce el tamaño de la pantalla de videoconferencia cuando la reunión es con una sola persona: así, parece que está un poco más lejos.
• Asegura una buena conexión para evitar al máximo las interferencias.
• Recomienda a todo el mundo una buena iluminación.
• Mantén un entorno silencioso y pide que cierren los micrófonos a los demás participantes cuando no hablan.
• Procura un mobiliario adecuado y cómodo para estos encuentros.

Pasar de lo presencial a lo virtual no es simplemente un cambio de escenario sino todo un proceso de adaptación y aprendizaje.

Para obtener los mejores resultados en nuestras reuniones de equipo, conversaciones comerciales o formaciones, tenemos que conocer los factores que condicionan nuestras actitudes, emociones y el éxito de las relaciones. Y entrenar las nuevas habilidades digitales en todos los miembros del equipo.

Nuevas realidades…

Como experto en habilidades de comunicación, llevo más de 15 años impartiendo cursos presenciales y la nueva realidad me ha llevado también a crear y adaptar nuevos cursos a estas nuevas realidades.

Puedo ayudarte a suplir esta necesidad de conocer no sólo las herramientas tecnológicas sino también las nuevas formas de comunicarse a través de una pantalla. Comunícate conmigo y juntos haremos que te destaques en la Oratoria digital.

 

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